Diseño gráfico · In memoriam

Jorge Frascara

El hombre que le devolvió a la profesión su razón de existir


Buenos Aires, 1939 — Lucerna, 2026  · 

Hay figuras que no gritan, pero que lo cambian todo. Jorge Frascara fue una de ellas: argentino de nacimiento, canadiense de adopción y ciudadano del diseño por convicción. Cuando la mayoría de la disciplina se preguntaba cómo hacer las cosas más bellas, él preguntaba algo más incómodo y más verdadero: ¿para qué sirve lo que estamos haciendo?

Nacido en Buenos Aires en 1939 e hijo de un periodista y una poeta-pintora, Frascara creció en un hogar donde el lenguaje y la imagen eran moneda corriente. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y comenzó su carrera como ilustrador y animador cinematográfico en los años sesenta. En 1976 emigró a Canadá, donde construiría la mayor parte de su obra como profesor en la University of Alberta, llegando a ser Profesor Emérito y Jefe del Departamento de Arte y Diseño.

Su partida, el 9 de febrero de 2026 en Lucerna, Suiza —donde pasó sus últimos años junto a su esposa y colaboradora la doctora Guillermina Noël—, dejó un silencio en la comunidad del diseño que tardará en llenarse.

Su filosofía

La forma al servicio de la gente

Frascara era incómodo, en el mejor sentido. Mientras el diseño gráfico celebraba premios de estética y originalidad formal, él insistía en algo que parecía obvio pero que pocos se animaban a abrazar por completo: que el trabajo del diseñador sólo tiene sentido si cambia algo en el mundo real, si reduce errores, si salva vidas, si ayuda a alguien a entender lo que de otro modo no entendería.

«El centro del problema del diseñador de comunicación visual es comprender suficientemente al interlocutor para tocar las sensibilidades donde hay que tocarlas, y promover los cambios buscados.»

— Jorge Frascara

Esa frase condensa toda su obra. No se trata de resolver un problema gráfico: se trata de resolver un problema humano. El diseñador, en su visión, era menos artista y más mediador —alguien capaz de traducir intenciones en mensajes que realmente lleguen, que realmente muevan.

Aportes que definen una era

Las puertas que abrió a la profesión

Antes de Frascara, el diseño gráfico se explicaba a sí mismo sobre todo en términos visuales: composición, tipografía, color, estilo. Él aportó algo que faltaba con urgencia: un marco conceptual que anclara la disciplina en la comunicación humana, la psicología del comportamiento y la responsabilidad ética.

Su primer gran libro, Diseño Gráfico y Comunicación (1988), fue una sacudida tranquila. Siete ediciones después, seguía siendo el texto con el que generaciones de estudiantes latinoamericanos entendían por primera vez que diseñar no era decorar. Frascara contaba que decidió poner su dirección de correo al final del libro porque "cuando uno absorbe el tiempo de una persona para que lea algo, tiene que estar dispuesto a recibir los cachetazos". Así era él.

Obra publicada

1988Diseño Gráfico y Comunicación
1997Diseño Gráfico para la Gente
2004Communication Design: Principles, Methods, and Practice
2006El diseño de comunicación
2011¿Qué es el diseño de información?
2015Information Design as Principled Action

Quizá su contribución más duradera fue instalar el concepto de diseño centrado en las personas como criterio profesional ineludible —mucho antes de que se convirtiera en tendencia de moda. Para Frascara, preguntarse quién va a leer este mensaje, cómo lo va a leer, en qué contexto y con qué emociones no era un extra: era el principio del trabajo.

También fue pionero en el diseño de información como campo autónomo: esa disciplina que se ocupa de organizar conocimiento complejo para que sea comprensible, útil y seguro. Instrucciones médicas, señalética de emergencia, formularios de gobierno —todo eso es diseño de información, y Frascara luchó durante décadas para que se tomara en serio.

Huella institucional

Presidente de Icograda: redefinir la profesión desde adentro

Entre 1985 y 1987, Frascara presidió Icograda —hoy ICoD, el Consejo Internacional de Diseño—, en un momento bisagra para la disciplina. El organismo era entonces predominantemente comercial; él empujó para incorporar una perspectiva educativa, social y ética. Esa expansión del concepto de "profesionalismo" resultó transformadora.

Fue también Director del Grupo de Trabajo ISO sobre símbolos gráficos entre 1977 y 1984, y asesor de la Oficina de Normas de Canadá por casi dos décadas —ese tipo de trabajo invisible y técnico que garantiza que las señales de emergencia sean legibles en cualquier aeropuerto del mundo.

Datos que sorprenden

Lo que quizás no sabías de Frascara

Diseño y vidas reales

Durante 17 años trabajó en campañas de seguridad vial en Alberta, Canadá. No como asesor ocasional: en el corazón operativo de campañas que buscaban reducir accidentes de tránsito mediante mensajes más efectivos. El diseño gráfico aplicado a salvar vidas, literalmente.

Un médico del diseño

En sus últimos años activos se especializó en diseño para la medicina: materiales para pacientes, instructivos de medicamentos, formularios clínicos. Sus clientes incluían el gobierno de Canadá y el Centro para la Evaluación Sanitaria de Emilia-Romagna, Italia.

Un hombre de diálogo

Ponía su dirección personal en cada libro que publicaba. Creía que quien dedica tiempo a leer merece poder responder. Recibió cartas de toda Latinoamérica y de rincones remotos del mundo.

Hasta el final

A los 87 años estaba coordinando un nuevo proyecto editorial con Ezio Manzini, Don Norman y otros académicos internacionales. Había sido presentado a la editorial Berghahn en diciembre de 2025. Sus colaboradores prometieron terminarlo como homenaje póstumo.

Legado

Lo que permanece

Frascara no fue un teórico de frases brillantes. Fue un teórico de ideas practicables. En una profesión que frecuentemente se deja seducir por el gesto y la originalidad superficial, su obra funciona todavía hoy como brújula: diseñar es responsabilizarse de lo que un mensaje hace en el mundo.

Esa idea —aparentemente simple, profundamente exigente— reconfiguró la manera en que programas académicos de todo el mundo enseñan diseño. No desde el "cómo se ve", sino desde el "qué hace, para quién, y con qué consecuencias". Él habría dicho que no inventó nada, que solo dijo lo que era necesario decir. Esa modestia también era parte de su método.

Nos deja diez libros, más de cincuenta artículos, conferencias en 26 países y —mucho más difícil de medir— generaciones de diseñadores que aprendieron a preguntar antes de dibujar.

Jorge Frascara · Buenos Aires, 1939 — Lucerna, 9 de febrero de 2026

Historia del diseño · Pioneras argentinas

Haydée Strittmatter:
la primera



La mujer q convirtió un oficio en una carrera y un título en una efeméride nacional

Mendoza, 1966  ·  24 de octubre · Día del Diseñador Gráfico en Argentina

Hay momentos q parecen pequeños y resultan ser el principio de todo. El 24 de octubre de 1966, una joven mendocina rindió su última materia en la Universidad Nacional de Cuyo y se convirtió, sin saberlo del todo, en la primera diseñadora gráfica de la Argentina. Su nombre era Haydée Strittmatter. Y ese día, la profesión dejó de ser un oficio para empezar a ser una disciplina universitaria con nombre, con título y con historia.

Poco más se sabe de ella. No dejó una obra monumental q catalogar, ni libros de teoría, ni un estudio con décadas de historia. Lo q dejó es algo más extraño y quizás más poderoso: una fecha. El eco de un acto cotidiano —rendir, aprobar, graduarse— q resonó lo suficiente como para q casi una década después se decidiera convertirlo en el día de toda una profesión.

El contexto

Mendoza antes q Buenos Aires: la primera escuela de diseño del país

Para entender el hito de Haydée hay q entender el suelo en el q germinó. En 1947, el arquitecto César Jannello llegó a Mendoza convocado x la Universidad Nacional de Cuyo. Venía del mundo del Arte Concreto y traía en la cabeza las ideas q circulaban en la vanguardia europea: q el diseño no era decoración, sino método; q un objeto podía ser bello y útil al mismo tiempo; q el artista y el industrial podían —debían— hablar el mismo idioma.

El profesor Abdulio Giúdici impulsó la creación de un espacio académico formal. Así, el 17 de marzo de 1958, nació el Departamento de Diseño y Decoración en la Escuela Superior de Artes de la UNCuyo: la primera carrera de diseño del país, pionera también en toda Sudamérica junto con la de Río de Janeiro.

Dato clave

El diseño gráfico estaba contenido dentro de Diseño Industrial. Quienes la cursaban estudiaban diseño, a secas, en un plan q mezclaba herramientas, lenguajes, industria y forma. Haydée obtuvo un título intermedio —el primero q la carrera otorgaba— y ese título fue el primero de su tipo en toda Argentina.

El hito

24 de octubre de 1966: el día q cambió todo sin q nadie lo notara demasiado

Haydée fue la primera alumna en aprobar x completo el cuarto año de la carrera. Eso le daba derecho a un título intermedio: Diseñadora Gráfica. No era la licenciatura completa —esa llegaría dos años después, en 1968, cuando Martha Passera y Raquel Perales se convirtieron en las primeras graduadas con el grado completo— pero era el primer título profesional de diseño otorgado en Argentina, y eso bastó para q la historia la recordara a ella.

Dos días después de recibirse, el diario Los Andes publicó la noticia. Haydée contó q dominaba el español, el inglés y el alemán a la perfección. Y adelantó q viajaría a los Estados Unidos a trabajar. Efectivamente lo hizo: fue contratada como diseñadora textil x una empresa de Chicago. El talento no esperó: cruzó la cordillera, cruzó el océano, y siguió.

«Recién recibida, viajó a Estados Unidos contratada como diseñadora textil. No hay rastros de su actividad profesional o académica fuera o dentro del país. Sin embargo, su nombre quedó asociado a la efeméride.»

— Crónica registrada en medios especializados de diseño argentino

Hay algo profundamente justo en esa paradoja: la mujer q inauguró la historia de una profesión desapareció en el ejercicio mismo de esa profesión. No se quedó a teorizar ni a enseñar. Diseñó. Y al hacerlo, dejó la escena libre para q su nombre se convirtiera en símbolo.

De un título a una efeméride

1975: Mendoza y La Plata institucionalizan el Día del Diseñador

Casi una década después, el profesor Mario Delhez (Mendoza) y el diseñador Ricardo Denegri (La Plata) acordaron institucionalizar el día como el Día del Diseñador Gráfico en Argentina. Mendoza, q había sido primera en abrir la carrera, fue primera también en reconocer la profesión.

1947

César Jannello llega a Mendoza y siembra las ideas del diseño como disciplina proyectual en la UNCuyo.

1958

Se crea el Departamento de Diseño y Decoración en la UNCuyo: primera carrera de diseño de Argentina y una de las primeras de Sudamérica.

1966 · 24 de octubre

Haydée Strittmatter obtiene el primer título de Diseñadora Gráfica de la Argentina.

1968

Martha Passera y Raquel Perales se reciben como las primeras Diseñadoras Industriales de grado completo del país, también en la UNCuyo.

1975

Se institucionaliza el 24 de octubre como Día del Diseñador Gráfico en Argentina, en homenaje a Haydée.

El cambio q marcó

De oficio a profesión: lo q Haydée representa para la disciplina

Antes de 1966, el diseño gráfico existía —se hacía publicidad, se ilustraban revistas, se trazaban marcas— pero lo hacían artistas plásticos, arquitectos, dibujantes. El título de Haydée marcó el pasaje de lo artesanal a lo disciplinar, del oficio al campo de conocimiento. No fue un acto político ni un manifiesto: fue simplemente la consecuencia de una carrera bien cursada.

Curioso · Lo q los números dicen

Desde aquella primera graduación, el diseño gráfico se convirtió en una de las carreras más feminizadas del país. X cada estudiante hombre q elige diseño industrial en la UNCuyo, hay tres q eligen diseño gráfico —y la mayoría son mujeres. El camino q abrió Haydée no fue solo para la disciplina: fue para las mujeres dentro de la disciplina.

Mendoza tiene en esta historia un protagonismo q muchas veces se omite desde Buenos Aires. La primera escuela de diseño, la primera graduada, la primera efeméride nacional: todo comenzó al pie de la cordillera, en una universidad q entendió antes q nadie q el diseño no era una rama menor de las artes ni un apéndice de la ingeniería.

Legado

Una fecha q nos recuerda de dónde venimos

Cada 24 de octubre, miles de diseñadores gráficos argentinos celebran su día sin necesariamente saber el nombre de Haydée Strittmatter. Lo cual dice algo hermoso sobre los legados anónimos: no siempre necesitamos conocer el nombre del primer escalón para agradecer q estaba ahí.

Su historia importa no como relato de grandeza sino como recordatorio de q las profesiones tienen origen, q las disciplinas nacen en un lugar concreto y en un momento concreto, y q detrás de cada institución hubo alguien q fue primero. Alguien q no lo planeó así, q simplemente cursó, aprobó y siguió su camino.

Haydée se fue a Chicago a diseñar telas. La profesión se quedó en Argentina para crecer. Eso también es diseño: hacer algo q dure más q vos.

Haydée Strittmatter · Primera Diseñadora Gráfica de Argentina
Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza · 24 de octubre de 1966

Helvetica

Helvética - Max Miedinger (1956-58)

 
Una de las tipografías más populares del mundo. Fue diseñada por Max Miedinger bajo el encargo de Edouard Hoffmann, de la Fundición Hass, que quería modernizar la tipografía Haas Grotesk. Esta, a su vez, estaba basada en la Akzidenz Grotesk, de la Fundición Berthold de finales del siglo XIX. El resultado fue la Neue Haas Grotesk. Durante los años 1957 a 1961, la tipografía conservó su nombre original, pero al hacerse la Fundición Stempel con los derechos de los diseños originales, esta le cambia el nombre a Helvética (adaptación de “Helvetia”, el nombre latino de Suiza) y amplía la familia incluyendo una serie completa de anchos y pesos. En los siguientes años, la familia de la Helvética fue ampliada con distintos anchos, pero estos no estaban tan bien coordinados los unos con los otros. Hasta que en 1983, Linotype y la Fundición Stempel rediseñan la Neue Helvética proporcionando una colección de anchos y pesos coherente y un diseño más actual. La Helvética es una tipografía con una alta legibilidad y eficacia en todo tipo de situaciones y fue gracias a ella, por la que Max Miedinger pasó a la historia de la tipografía.

Avenir

La nueva tipografía de Apple: Avenir


Desde los años 70 hasta comienzos del nuevo siglo Apple hacía uso de una adaptación llamada Apple Garamond como tipografía corporativa. Pero a partir de entonces la gran manzana adoptó un aire sans-serif con el que dotó de modernidad y limpieza a la marca a través de tres únicos tipos de letra: Myriad, Lucida Grande y Helvetica Neue. 

Ahora suma una nueva pata a esta mesa con la adopción de Avenir en sus sistemas operativos tanto móviles como de escritorio.
Este tipo fue creado por Adrián Frutiger en 1988, durante un período en el que sentía la necesidad de diseñar tipografías sin serifs de estilo clásico. Por eso, su diseño está basado en la Futura y la Erbar, aparecidas en 1930, de hecho la palabra Avenir significa en francés “Futura”. 
Aun así, esta tipografía no es puramente geométrica, ya que tiene trazos verticales más anchos que los horizontales y la letra “o” no es un círculo perfecto. 
El resultado es una letra muy elástica y legible, con un aspecto armonioso que da muy buen resultado tanto en textos como en títulos. Cada peso está diseñado para una función específica lo que es algo bastante inusual. 
Por ejemplo, los pesos de las versiones Book y Light son similares, pero la primera es más apropiada para bloques de texto mientras que la segunda es mejor para agregar un elemento que cree contraste con otro peso más grueso. 

Frutiger

Frutiger - Adrian Frutiger (1976) 


El origen de esta tipografía se debe al encargo que recibió Adrián Frutiger en 1968 para diseñar un sistema de señalización acorde con la arquitectura del nuevo aeropuerto de Charles de Gaulles en las afueras de París. Aunque todo el mundo pensaba que utilizaría su famosa letra Univers, Frutiger decidió crear un nuevo tipo sin serif, que cumpliera los requisitos de legibilidad de un aeropuerto, como su fácil y rápido reconocimiento a grandes distancias, tanto vista de frente como en ángulo. 
Las señalizaciones del aeropuerto se diseñaron con un fondo amarillo oscuro. Sobre él contrastaban los textos en francés en negro, y los textos en inglés en blanco. Se estudiaron y se establecieron todas las reglas tipográficas teniendo en consideración todos los casos posibles de señalización.
Originalmente, la Frutiger se llamaba Roissy, como el aeropuerto para el cual había sido diseñada y que estuvo acabado en 1975. La Fundación Stempel dio a conocer la Frutiger en 1976.